lunes, 10 de diciembre de 2007
EL ULTIMO GRAN JUGLAR

 

Por: Nelson Armesto Echavez – Director

En el hogar Zuleta Dìaz, habìa un acordeón que el viejo Emiliano, mantenía guardado en un escaparate para que a sus hijos no les entrara la tentación de aprender a tocarlo porque lo asociaba con la pernicia…


En el hogar Zuleta Dìaz, habìa un acordeón que el viejo Emiliano, mantenía guardado en un escaparate para que a sus hijos no les entrara la tentación de aprender a tocarlo porque lo asociaba con la pernicia… Lo que el viejo “Mile” no sabía, era que los pelaos se habían inventado una llave maestra y en menos de un mes su hijo Emiliano, ya sabía ejecutarlo, porque como decía su padre: “Esto se lleva en la sangre y el que tenga vocación aprenderá rápido”.

Desde entonces, Emilianito Zuleta Díaz, “El gago de oro” convirtió su acordeón en compañero permanente al pecho durante más de cuarenta años, cuatro décadas casi interrumpidas viviendo “Muchas noches sin poder dormir, a veces con ganas de irse a acostar”, preservando muchas batallas al lado de su hermano Poncho para poder vivir, como orgullosamente lo expresa en la inmortal canción “Mi hermano y yo”.

Emilianito Zuleta, a mi juicio, es el mejor exponente y discípulo que mejor se instruye en el legado que dejó la legendaria escuela del maestro Luís Enrique Martínez, un fonsequero que ha estado vivo en cada uno de los tonos ejecutados en las notas de uno de los acordeonistas más creativos que ha dado nuestro folclor, el mismo que ha plasmado mas de sesenta canciones grabadas por las voces más fuertes que tiene el Valle del cacique Upar, y “Rey de Reyes” entre los compositores vallenatos.

Muchos folcloristas coinciden, en que Emilianito es uno de esos pocos acordeonistas que no repite ni imita melodías, sus notas son de particular excelencia.

Sin embargo, todas esas virtudes parecen no ser suficientes, a la hora de condenar al olvido a quienes han alegrado nuestras vidas y han entregado lo mejor de sus años al folclor vallenato.

Hoy los elogios, muy merecidos por cierto, redundan alrededor de su hermano Poncho Zuleta, quien atraviesa por un buen momento al lado de su nuevo compañero Gonzalo Arturo “El Cocha” Molina.

Seguramente muchos ignoran que el clímax alcanzado actualmente por “El pulmón de oro”, tuvo en su hermano Emiliano, un gran cimiento y fortaleza desde cuando hace treinta y cinco años dieron a conocer su primer trabajo discográfico.

“La espinita” y “Senderito de amor”, son unos de los tonos menores mejor adaptados al folclor vallenato magistralmente interpretados por Emilianito, ese mismo acordeonista que ha ejecutado los paseos rápidos más sentados en el vallenato como “Olvídame” del maestro Leandro Díaz y “El pajarito” de Armando Darío Zabaleta, grabados en el mejor momento de su carrera al lado de Poncho, en aquel LP “Ídolos”.

Excelentes merengues como “Bendito sea Dios, “Ema González” y “Nativo del Valle”, son unos de los tantos ejemplos que en cada trabajo musical ha dado Emiliano Zuleta Díaz, a la nueva generación de acordeonistas que caen en la extraña equivocación que aquel que no corre, no está tocando merengue.

Por eso muchos renovadores se atrevieron a decir que Emilianito, denotaba pereza tocando acordeón, lo mismo que dicen de su sobrino Iván, y eso lo dicen porque quien no conoce el tema sufre de engaños.

En México, en Argentina, en Alemania, en Colombia, en Venezuela, en el mundo entero hay miles de muy buenos acordeonistas; pero intérpretes de vallenatos muy pocos existen, incluso en Colombia.

Una cosa es sacarle firi firi al acordeón y otra muy distinta, es sacarle o hacerle brotar notas vallenatas de verdad.

Hoy “El Baro” como también se conoce a Emilianito, está a punto de desaparecer artísticamente y lo triste, es que todavía tiene mucho que ofrecer en nuestro folclor, paradójicamente con una cantidad de acordeonistas pésimos con más reconocimientos debido a la corrupción que se ha apoderado de los medios de comunicación.

Creo que algún productor musical está en mora de organizar la salida por la puerta grande del folclor vallenato, a este último gran juglar.

Sería buena una producción musical donde el maestro Emiliano Zuleta Díaz, acompañe con sus notas a las últimas mejores voces del folclor vallenato en las que no pueden faltar las voces de Diomedes Díaz, Jorge Oñate, Poncho Zuleta, Jean Carlos Centeno, Jorge Celedón, Iván Villazón, Alberto Zabaleta, Farid Ortiz, Silvio Brito e Ivo Díaz.

Sería el mejor homenaje en vida al último acordeonista activo que aún queda de esa gran gama que hubo en el mejor momento del vallenato, en la que se destacaron Miguel López, Colacho Mendoza, Emilio Oviedo, Julio Rojas, Elberto L´pez, Chiche Martínez, Juancho Roís, Bolañito, Pangue Maestre, Beto Villa y desde luego, Emiliano Zuleta Díaz, el último gran juglar.

 

   


Publicado por NELAREZ a las 18:27 | ültimos Artículos