lunes, 10 de diciembre de 2007
¡Ay! Dame la te teta...

Por: Nelson Armesto - Director
Diomedes Diaz

 El retorno de “El Cacique” de La Junta a las tarimas, es sinónimo del retorno del buen vallenato a los conciertos como en sus mejores tiempos.


Por ende, “La Teta” es el tema con más expectativas abiertas para gozar en Diciembre, igualmente “Las muchachitas de Adrián” que hace parte de ese sencillo que saldrá posiblemente el próximo 20 para la rumba de navidad, año nuevo y carnavales.

La historia no ha dado cuenta del primer ser humano que se haya envejecido po

rque se le arrugó la piel. El ser humano envejece cuando se le arrugan sus sueños y sus esperanzas, por eso, ese argumento pálido y desabrido, por demás mal intencionado de quienes pretenden fundamentar la idea de un Diomedes Díaz, pasado de moda y acabado por los años, se ha ido deteriorando en cada una de las presentaciones que ha hecho “El Cacique” después de haber enfrentado exitosamente el quirófano en cirugía de corazón abierto.

El mas grande de todos los tiempos

 

Quienes han tenido el privilegio de ver la máxima figura del folclor vallenato después del proceso pos operatorio, han dado fe de sus excelentes conciertos cuyo primer paso lo dio en Venezuela, donde sus seguidores y no seguidores quedaron impactados por su sobresaliente actuación al lado del irremplazable Iván Zuleta, “El Divino Niño” del instrumento de viento llamado acordeón.

Pese a quienes a solapadamente pretenden desdibujar la imagen musical de “El Cacique” nativo de La Junta, La Guajira, poniendo en tela de juicio la maestría con que Iván Zuleta, ejecuta diatónicamente su acordeón, Diomedes Díaz y el hijo de Fabio Zuleta, contradice cada ataque malévolo con la voz mejor modulada de nuestro folclor y el acordeón más cercano a la verdadera interpretación vallenata legado de una gran dinastía cuyo semental fue Emiliano Zuleta Baquero, continuada por sus hijos, nietos y biznietos.

Que la mayoría de mis editoriales cuando no son para resaltar el vallenato clásico, son para resaltar siempre a Diomedes Díaz, es el reclamo que habitualmente llega a mi correo privado.

Ciertamente, hemos escrito varios artículos Diomedes Diazsobre la historia del folclor vallenato, hemos escrito sobre Poncho y Emiliano, sobre Jorge Oñate, y desde luego, hemos escrito mucho sobre Diomedes Díaz. La razón es una sola, morirá “El Cacique” y morirá este servidor y después de muerto reconoceré que no me alcanzó la vida para escribir todo lo que se pudo haber escrito a favor o en contra de este gran ídolo vallenato.

Por eso muchos medios de comunicación hablados y escritos incluyendo páginas web, se congestionarán con artículos repetitivos escritos por los jefes de prensa de la respectiva organización musical; pero ni ellos mismos son capaces de hacer un editorial sobre esos artistas que tratan de vender como los sucesores – Suena chistoso escribirlo – que acabaron con la idolatría que miles de personas le profesamos a Diomedes Díaz y al vallenato que él interpreta.

Tal vez una cuartilla sea suficiente para referir todo lo que hay que decir sobre la nueva generación vallenata, y es suficiente porque sencillamente los hechos que marcan historias son los que sobresalen en las páginas de los libros más leídos y Diomedes, ha marcado hechos importantes para inundar con escritos sobre su vida el gran libro de la música vallenata.

Reconozco que soy un duro crítico de la nueva generación vallenata, esa que llaman nueva ola; pero si no quieren ser tocados por mi pluma, que sus jefes de prensa se vuelvan serios y no sigan inventándose cosas y artículos mentirosos, que lo único que hacen es venderle una falsa idea al mundo sobre el verdadero acontecer vallenato.

Hagámonos pasito a la hora de escribir y hablar sobre folclor vallenato. Lo que es igual no es ventaja para nadie. Desde que las armas se inventaron las fuerzas se igualaron.

Hoy somos muchos los que tenemos la posibilidad de ser leídos, escuchados y vistos en televisión.

Juguemos limpio, escribamos con la verdad. La nueva generación es el futuro para bien o para mal del folclor vallenato; pero que no se adueñen de un presente que aún no les pertenece ni se lo han ganado.

Este presente que pretenden tomarse por la vía del desplazamiento, aún cuenta con grandes guayacanes del folclor como Jorge Oñate, Farid, Villazón, Poncho, Beto y otros que siguen sus filosofías vallenata, que por cierto, están cogiendo nuevamente gran fuerza en Bogotá y que seguramente se afianzarán más cuando como en tiempos pasados, Diomedes Díaz, volverá a marcar este mes de Diciembre cada vez que los colombianos en coro al lado de “El Cacique” tarareen “Dame la te teta, dame la teta pa’…”

Próximo editorial El huevo de Fabián Corrales”


Publicado por NELAREZ a las 19:23 | ültimos Artículos