lunes, 10 de diciembre de 2007

Por: Nelson Armesto Echavez

“Hay corazones que les da tristeza, que les da tristeza al llegar Diciembre--- Hay corazones que al llegar Diciembre, que al llegar Diciembre se ponen alegres…” (Bis)


Esta es quizás, la parte más representativa de esa composición poética que nos regaló Rosendo Romero, a través de “La Voz” del cantante de los pueblos, ese mismo que supo definir el significado intangible e indescriptible, que sentimos al ver asomar nuestra “primera cana”.

Ese es Diomedes Díaz, el mismo que impactó en cada uno de sus conciertos con la célebre frase: “Esta es otra de las canciones mías…, de las tantas que he hecho para ustedes”.

El Cacique de La Junta, “La Voz” de los pueblos, el hombre que es para el vallenato lo que Fidel Castro, es para el comunismo, fortaleza, credibilidad, convocatoria y convicción, pues se penetraron tanto con el pueblo, que solo la muerte les arrebatará el trono donde lo erigieron sus seguidores.

Y que mejor momento que este instante del año que termina, para recordar aquellos Diciembres, esa época navideña en que no había un hogar del pueblo colombiano, que alrededor de una viuda de pescao’, el olor de los pasteles, un sancochito o una botella de ron, todos nos sintiéramos un Diomedes Díaz, tarareando letras como: “Un hombre llegó a onde mama; pero yo no lo conozco”, o tal vez “Diana de mi alma cariño mío ven a darte cuenta, como he quedado desde es día que te vi partir” , eran aquellos Diciembres, de aquellos tiempos cuando el vallenato traía paz y regocijo a nuestras almas.

Desde el primer año de la década de los 80 hasta el 94, no había un disco más esperado que “Fiesta Vallenata” para parrandear el fin de año y comienzo del otro hasta los carnavales, y no precisamente por otro artista distinto a Diomedes Díaz.

Claro que no se puede negar, que hubo temas que marcaron leyenda y tradición en aquellos Diciembres como “La desentendida” de Poncho Zuleta, “Mujer incomprensiva” de Miguel Herrera, o “Bendito Diciembre” de Beto Zabaleta, entre otras que engalanaban el gran repertorio que traía “Fiesta Vallenata”.

Pero pese a todo ese esfuerzo, en la historia quedará escrito que “Fiesta Vallenata” dependió siempre de Diomedes Díaz.

Tal vez por eso, quienes conocieron la pubertad después de los años 90, tienen razón al desconocer la historia del folclor, pues nunca tuvieron el privilegio de bailar “Currucuchú”, “Mosaico currambero”, “El comelón”, “Regalo a Barranquilla”, “Diana”, “Señor abogado” entre otros excelentes temas, alrededor de una ola de sancocho en plena calle hasta el amanecer.

Es posible que algún impúber diga que también lo hace; pero jamás con la misma libertad y seguridad que lo hacíamos nosotros en aquellos Diciembres, pues aunque nos traten de cavernícolas, en aquellos Diciembres nuestros juguetes eran caballitos de palo, carritos de madera, trompos de guayabo y bolitas de uña, en pocas palabras, en aquellos Diciembres nuestros padres distintos a lo que somos ahora, no nos regalaban armas de juguetes para que jugáramos a matar.   

Por eso nos resistimos ante una juventud sin principios que como dijo “La Voz” de los pueblos: “Creen que el mundo es de ellos y los demás estamos alquilados”.

Estaremos siempre resistentes ante la manipulación mediática, que trata de imponer parejas del momento e ídolos de barro que no resisten un simple sereno.

Cuando haya alguien que sea capaz de callar la voz de Jorge Oñate, alguien que sea capaz de picar el pulmón de Poncho Zuleta, que sea capaz de atravesarse en el camino del todo-terreno Beto Zabaleta, o quizás capaz de desentonar a la voz tenor Iván Villazón, vender y tener más seguidores que Diomedes Díaz, o mejor aún, alguien que sea capaz de resucitar “Fiesta Vallenata”, entonces ese día cerraré mi tintero para que mi pluma no se vuelva a untar escribiendo en contra de los que pretenden suciamente, incrustar ritmos raros e nuestro folclor en nombre de la renovación.

Mientras eso no suceda, esa juventud que se siente con todo el derecho desde luego, de estar al mismo nivel de conocimiento sobre el folclor vallenato, y ser folclorista como este humilde servidor de la música parida en el Valle del Cacique Upar, tendrá que admitir que tanto yo como muchos investigadores de este bello folclor, aceptamos que en verdad saben tanto como nosotros; pero que en últimas también deben aceptar, que más sabe el diablo por viejo que por diablo…. A buen entendedor…….

 

 


Publicado por Desconocido @ 23:12  | ültimos Artículos