martes, 11 de diciembre de 2007

 


QUÉ ES UN ÉXITO MUSICAL

 

Por: Nelson Armesto Echavez 

Octubre 17 de 2.007

 

Después de leer un interesante aporte que hizo un panelista de nuestro foro de discusiones titulado “El vallenato en Monterrey no existe”, se nos ocurrió traer nuevamente a colación este artículo como editorial en www.bogotavallenata.com

 

Este tema es el resultado feliz de una composición musical dentro del gusto selecto, convencidos que lo que se oye es de la cordura o la prudencia del público exigente.

 

Quienes lo “pegan” son los del abuso indecente, denunciados ya como “payoleros” dentro de la infracción penal en cabinas, consolas y disqueras. No hay necesidad de mercadearlo; su promoción es hábil, ya la constituye el gusto selecto del espíritu dentro del sentido que tenemos por distinguir la sensación por lo bello, junto a la teoría por lo sensible. No hay necesidad de desviarlo dentro de la percepción que tiene la conciencia por las cosas.

 


El virus de lo corrupto, se encargó de un desafuero en nuestra armonía de la música, y se siente ya en carne propia un desvío de esas melodías que en antaño, inspiró a nuestros juglares cambiando lo armonioso que dan los instrumentos autóctonos, sagrados en las reuniones o parrandas que tanto sorprendía a propios y extraños, y que han sido causa común de la admiración y el respeto.

 

Quienes hayan denunciado estos desmanes, lo han hecho a tiempo, porque se está señalando a los empresarios de un delito donde tan delincuente es quien lo comete, como el que lo patrocina. Incursos en la figura jurídica tan común para la asociación del crimen: concierto para delinquir!. Crimen que ya deberían estar castigando con el Código Penal. Crimen que está acabando con la economía de una región; que impone grabaciones fonográficas clandestinas que al momento son artífices de la estridencia y de lo armónico simplón y… le rechina mucho al oído.

 

Quienes se sientan aludidos por estos aspectos, no es con el ánimo de figurar que criticamos. Tenemos ganas que se erradique la indecencia para el bien de nuestros usos folclóricos. Nuestra música en la actualidad es falsa porque estamos vendiendo una falsa identidad, una falsa imagen y hemos perdido el sentido de pertenencia. Porque el gusto es prefabricado dentro de una silueta imprudente por lo desviado. Se está perjudicando la esencia del “vallenato – música”.

 


Los medios de comunicación son los apologistas de lo obsceno y no tenemos necesidad de señalarlos, cuando venden sus espacios públicos, para que todo mundo exponga sus basuras, no obstante de que están autorizados para promover el buen uso de nuestras costumbres folclóricas.

 


Si nos lo toleran, desde este espacio seremos implacables para erradicar estos desmanes, porque sabemos que hay muchos contertulios que se identifican con la decencia. No tenemos porque seguir plácidos ante quienes inflan sus bolsillos con el argumento de que promocionan nuestra música o quienes aumentan sus cuentas bancarias con el argumento que están engrandeciendo con su música un folclor vallenato que va en decadencia cada día más.

 

Para que el éxito vuelva a ser del criterio de antes, tenemos que denunciarlos. No cohonestar con el delito. Vamos a entrar en un estado de cartasis para erradicar estos males que tanto daño le están causando a Colombia.

 

El inmoral camina por los espacios de la decencia, como si fuera un verdadero caballero. Por eso nuestra Fiscalía General de la Nación debe hacer una investigación exhaustiva para meter a la cárcel a estos delincuentes de cuello blanco.

 

A estos elementos, todos casi los conocen; pero las personas más indicadas para denunciarlos son los artistas e intérpretes de nuestra música, a quienes les están acabando la espiritualidad y la inocencia, ahondados en millonarias sumas de dinero pagadas, que no denuncian por temor a represalias.

 

Es obvio que esta mafia o delincuencia vallenata es bastante fuerte. En ella es muy posible la participación de casas disqueras, compositores, programadores, cantantes, manager, Jefes de prensa,  Etc., que han ido transformando el vallenato real por un vallenato insípido y sin contenido literario que va conduciéndolo poco a poco al rincón del olvido donde hoy reposan grandes géneros musicales de nuestro país como el porro y la cumbia.

 


Naturalmente que a esta clase de editoriales, le salen al paso los amantes de lo corrupto, o aquellos que aprendieron a conocer nuestro folclor a través de medios de comunicación que aplican el desplazamiento en nombre de la evolución.





Publicado por NELAREZ @ 0:21  | ültimos Artículos