
Por: Nelson Armesto Echavez -
Cada vez que Diomedes cumple años, ese 26 de Mayo es diferente, porque sus canciones suenan y suenan a lo largo del día por todas las estaciones radiales. Los medios escritos y de televisión destacan al hombre que se hizo famoso cantándole a las mujeres, su fanaticada, a la vida y al amor.
Muchas páginas se han escrito para exaltar el talento innato de Diomedes Díaz, quien con sus canciones traspasó las fronteras, ganándose un lugar de privilegio entre los amantes del auténtico vallenato. Esta hazaña musical la logró grabando con Nafer Durán, Elberto López, Juancho Roís, Colacho Mendoza, Cocha Molina, Ivan Zuleta, Franco Arguelles y Juan Mario de la Spriella.
Pero aún así, sus 49 años pasaron casi desapercibidos. Tan solo parrandavallenata.com a través del suscrito destacó en página principal el cumpleaños número 49 de Diomedes Díaz. La radio, la televisión y medios escritos nos dejaron esperando la nota que destacara un año más de vida del cantor de los pueblos, de ese que nació un 26 de Mayo en La Junta, corregimiento de San Juán del Cesar, Guajira.
Quienes tenían la responsabilidad histórica de resaltar el cumpleaños de Diomedes, callaron en perjuicio de su fanaticada. Esos mismos dueños de medios y folcloristas que han ganado dinero y elogios gracias al canto de el “Cacique”, se escondieron hace un año. Hicieron cual Pedro con Cristo: “Jamás he visto a ese señor, no le conozco”. Y no era para menos, ellos también creyeron que Diomedes Díaz, había muerto con Juancho Roís y había sido enterrado después del juicio y circo más sonado en toda la historia judicial y política de Colombia.
Tal vez, como no hay mal que por bien no venga, este episodio sirvió para que el “Cacique” encontrara el cedazo que le permitió conocer a sus verdaderos amigos y seguidores, esos mismos que recibieron la aplicación de la lacerante frase: “Al caído caerle” por parte de los seguidores de Silvestre Dangond Corrales, quien a través de alguien que dice ser su Jefe de Prensa y Director de su página en internet Adrián Camilo Lanzziano, lideró la más enferma persecución para difamar y desprestigiar a quienes tenían la convicción de que Diomedes Díaz, volvería de las cenizas como efecto ocurrió, cual ave fénix después de haber sido injustamente perseguido y calumniado por los mismos que le cantan “Mi muchacho” a su hijo, “Tus cumpleaños” a un ser querido y le dicen “Bonita” a la mujer que aman con canciones y letras de Diomedes Díaz Maestre.
Hoy nuestro folclor vuelve a girar en torno a Diomedes Díaz. Con la voz digan lo que digan, ahogó la fama y la incoherencia de los demás. Diomedes Díaz vuelve vallenato a quien no lo es y vuelve incoherente a sus detractores, como esos que al no tener más que decir, solo les quedó el argumento de manifestar que el artista que más cobra en Colombia es Jorge Celedón. Por favor, no traten de perjudicar la carrera artística de uno de los pocos cantantes vallenatos que conserva humildad y sencillez como es Jorge Celedón.
Como se dieron cuenta que a la gente no le importa la fama de nadie sino la voz de Diomedes Díaz, quieren coger a Jorge Celedón, como chivo espíatorio para pretender opacar a Diomedes.
Dé donde sacan que el artista que más vende en Colombia, tiene que ser el menos pago?.
Confieso que esta nota nació escuchando canciones de Diomedes Díaz, para que sirvieran de estímulo y hubiera podido hilvanar las frases adecuadas para la ocasión.
La verdad es que Diomedes, merece que se le escriba bien, porque Quién n
o recuerda haberse embriagado de amor y jugado solo en una mesa con la nostalgia oyendo ricas, sentidas y sencillas melodías?. O quizás celebrando sus salidas jocosas en los discos?Diomedes, es el artista carismático, ese que tiene imán o eso que algunos llaman “angel”.
Las palabras hacen falta para apuntar al calificativo perfecto; pero no hay que darle mucha vuelta para desde nuestro portal desearle un feliz cumpleaños al “Cacique” de La Junta, ese que hastya en sus ausencias hizo posible que todos nos uniéramos algunos años atrás, para manifestarle afecto, cariño y solidaridad.