Martes, 11 de diciembre de 2007

DIOMEDES Y SILVESTRE

Por: Nelson Armesto Echavez

Mirando un poco la historia imperial de Roma, observé la forma como Calígula se sube en el trono regido por su abuelo, un cansado y enfermo Tiberio Cesar, que entregaba placeres sexuales a su pueblo nada comparado con lo que podía hacer Calígula, cuya perversidad era más apetecida, ya que si hacía todo tipo de aberración sexual con su propia hermana de sangre, qué no podía hacer por su pueblo para satisfacer más depravaciones y desde luego que así fue, les dio el máximo placer permitiendo a su pueblo satisfacer sus apetitos acostándose con las damas de la alta sociedad romana, las esposas de los senadores.

Obviamente que todo eso es el resultado de una ardua conspiración maquinada, donde participan muchos estamentos de la sociedad en detrimento de quienes ostentan el poder legalmente producto de su trabajo social.

Auque son casos diferentes, los resultados conducen a lo mismo si lo trasladamos al campo del folclor vallenato donde se utilizó toda clase de conspiración para acabar con la carrera artística de Diomedes Díaz, y darle un nuevo toque de modernismo al folclor más representativo de Colombia.

La principal base de esa conspiración fueron los medios de comunicación, principalmente RCN a quien le llegó la muerte de Kaleth Morales como anillo al dedo. Mientras los seguidores de Kaleth lloraban la partida de su ídolo, no por ser la gran estrella de la canción, sino porque era un muchacho humilde, prudente y con estilo propio, RCN hacía un despliegue publicitario encaramado en el dolor ajeno aprovechando la muerte de la joven y talentosa figura para dejar en la retina y en el oído de los colombianos un nuevo género musical llamado nueva ola.

Tanto influencian los medios de comunicación, que a partir de ese momento se desconoció la historia al punto que veinte años de trayectoria artística de Miguel Morales, pasaron a segundo plano comparada con la corta trayectoria de su hijo a tal magnitud que dejó de ser Miguel Morales, para ser reconocido hoy como el papá de Kaleth para tener un referente.

El otro punto del lado conspirativo tenía que ponerlo el artista que se sintiera con pleno respaldo para dar el salto a la fama.

Jorge Celedón, pudo ser; pero creo que tenía los pies bien puestos sobre la tierra y tal vez comprendió que para ser la nueva figura absoluta del folclor vallenato se necesitaba mucho más que grandes titulares de prensa a su favor. Tal vez Jorge Celedón es muy aceptado en muchas partes por su humildad, por su sencillez, carisma y sus muy buenas y excelentes canciones; pero quizás el mismo entiende dentro de su humildad que la diferencia entre él y Diomedes Díaz, son más de treinta años de trayectoria de éxitos marcados por el “Cacique”.

No se sabe si a Peter Manjares, le propusieron lo mismo. Peter, es bueno como artista, talentoso, con inmensa fanaticada. Sin duda alguna es la “Nueva Voz del Valle”; pero tal vez la prudencia de Peter no le permitió caer en ese juego conspirativo y ahí se mantiene quizás esperando su momento para ser el número uno del folclor vallenato, no con la misma magnitud del “Cacique”; pero mal o bien el número uno. Peter, Tiene con que serlo.

El que si se dejó contagiar de esa sucia propuesta conspirativa no solo en contra de Diomedes Díaz, sino del vallenato tradicional fue Silvestre Dangond. Yo creo que dañaron su carrera artística. No hay dudas que Silvestre Dangond se quemó. No se si bajará significativamente; pero de lo que si estoy seguro es que de ahí no sube más.

Es claro que la peste mata más pollo que gallos y quienes le apostaron a la muerte musical de Diomedes Díaz, tuvieron que aceptar que esa peste llamada fama no la soporta cualquier pollo en su edad vulnerable.

Silvestre se comió el cuento que le echaron las emisoras de RCN en los premios “Nuestra Tierra” a cambio de sus conciertos gratis de que era el artista del público y que la canción “La Indiferencia” era el tema del año. Que irónico, la canción del año y el artista del público habían sido ya derrotados por “El Amor de mi Sabana” de Peter Manjares en el evento con más participación del público como es el Carnaval de Barranquilla.

Toda esa locura y pérdida de identidad deja claro que con Silvestre ya no pasó más nada y lástima porque el hombre como músico es talentoso.

Sin embargo sus seguidores defienden su originalidad, claro, muy original se presentó en los recientes carnavales de Barranquilla con flores en el pecho y trenzas queriéndose parecer a “Don Omar” versión vallenato. Eso no es mentira. Claro que eso es original según sus seguidores.

Que hizo “El Dolor de Cabeza” con el mismo derecho que tuvo Diomedes, al hacer la “Rasquiñita”, “El Gallo y el Pollo” y “No se molesten”. Pero que estúpido.

Cuando Diomedes hizo esas canciones, ya Diomedes era figura indiscutible. Ya temas como “Tres Canciones”, “Me deja el avión”, “Penas de un soldado” “Para mi fanaticada” y “Frente a mí”, eran éxitos por donde se escucharan. Ya canciones como “Bonita” y “Mi muchacho” eran canciones que toda Colombia cantaba a la novia y a sus hijos. Ya el CD “La locura” con Juancho Roís, era la locura por todas partes. Qué ha hecho Silvestre?. Dónde está esa canción icono de él que pase en la era del vallenato moderno por encima de “Ay ombe” ó “Parranda en el Cafetal”. O por encima de “Niña Bonita” de Jean Carlos Centeno ó “No he podido olvidarte” de Nelson Velásquez?. Cuál es?.

Ahí se equivocó Silvestre, ahí jugó mal la ficha de su ajedrez musical.

El único recurso que le ha quedado a la familia silvestrista, es aprovechar los medios donde lo endiosan para desacreditar a Diomedes Díaz; pero el problema no es Diomedes Díaz. El problema es una cantidad de pelaos talentosos que se vienen abriendo paso pidiendo vía como Toyota nuevo en carretera destapada.

Y se inventan cualquier artimaña como la de insinuar que Iván Zuleta, no es el acordeón para Diomedes Díaz. Lo dicen porque Diomedes les cayó la jeta con “La Voz”, por eso ahora la quieren agarrar con Iván.

No hay muerto malo, Juancho Roís era muy bueno, muy creativo; pero Diomedes no bajó una línea cuando Iván Zuleta tuvo la difícil tarea de remplazar a Juancho.

Luego de su problema judicial lo hicieron grabar con Franco, “Experiencias vividas” y no pasó gran cosa aunque a mí me gusto ese CD. Y el resto de la gente qué?. Después grabó con para mi juicio el acordeón más completo del momento “Cocha Molina” y no pasó nada. Luego vino Juan Mario y fue un CD más del “Cacique”, después vino nuevamente Franco con el CD “De nuevo con mi gente” y aunque fue un gran trabajo tampoco pasó nada. Es más, el fracaso fue tal que Silvestre Dangond grabó “La Fama” autoproclamándose el nuevo ídolo del folclor vallenato porque ya Diomedes dizque estaba acabado.

Diomedes entendió que debía grabar de nuevo con Iván Zuleta, lo hizo y se volvió a encumbrar con el CD “La Voz”. Ahora los silvestristas disfrazados de diomedistas, piden a grito a “Cocha”, Franco o a Juan Mario, para ver si Diomedes vuelve a descender musicalmente. No digo que ellos sean malos acordeonistas; pero nadie de ellos se acopla al estilo de Diomedes Díaz, como lo hace Iván Zuleta. Ahora no faltará el insulso que pretenda decir que Diomedes es quien está obligado a acoplarse al estilo del acordeonista.

Será que el “Cacique” hará caso a esos silvestristas que se hacen llamar diomedistas?. Será que el “Cacique” no sabe que la tontería más grande de un técnico de fútbol es cambiar la nómina con la que está triunfando?. Iván Zuleta es hoy por hoy, el acordeonista que mejor se acopla al más grande del folclor vallenato como en su momento lo hizo Juancho Roís. Y a los grandes solamente se acoplan, los que saben que al que le gusta el barro debe cargar el terrón en la mochila.


Publicado por NELAREZ @ 19:37